A Internacional

__ dementesim . . Do rio que tudo arrasta se diz que é violento Mas ninguém diz violentas as margens que o comprimem. . _____ . Quem luta pelo comunismo Deve saber lutar e não lutar, Dizer a verdade e não dizer a verdade, Prestar serviços e recusar serviços, Ter fé e não ter fé, Expor-se ao perigo e evitá-lo, Ser reconhecido e não ser reconhecido. Quem luta pelo comunismo . . Só tem uma verdade: A de lutar pelo comunismo. . . Bertold Brecht
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domingo, outubro 23, 2016

a crise da social-democracia




Ernesto Martins Vaz Ribeiro says:
O Partido Socialista, naquela ânsia do nacional porreirismo que o caracteriza, dissolveu-se qual bloco de gelo em água quente. Prefere agradar (ou tentar agradar) a seguir um rumo.

Rumo que não tem, nunca teve, em boa verdade e nunca terá, pois não pode um partido dito socialista “jogar” com o capitalismo como estes Partidos Socialistas europeus despudoradamente fazem.

Entre o meter na gaveta as poucas linhas programáticas que os caracterizavam e lhe davam um “esqueleto” e o “repintar” da bandeira, substituindo a mão fechada pela rosa, os Partidos socialistas vão-se prostituindo ao sabor das correntes neo-liberais, confundindo-se com eles.

O pior inimigo destes Partidos Socialistas, são os próprios ditos socialistas, a maior parte dos quais anda travestido de neo liberal e com estes jogam o jogo da finança. O discurso é o mesmo, exactamente o mesmo. A única diferença é a pouca vergonha destes “socialistas” que se continuam a afirmar como tal. Os neo-liberais, são muito mais honestos, politicamente, que os socialistas.

Muito antes de Hollande meter o socialismo na gaveta, já Mário Soares havia feito o mesmo perante o seu bem amado Carlucci.

Pessoalmente não tenho dúvidas que o grande objectivo de toda a luta do Partido Socialista foi contra os comunistas, até os destruir ou reduzir à expressão mais ínfima. Esqueceram-se esses democratas de meia tigela que a democracia assenta na convivência política. Fez o jogo da direita e extrema direita de quem agora tanto se queixam.

O Socialismo, tal como qualquer Partido Socialista o definiu antes, não existe mais. Os “submarinos” tomaram conta dele, prostituiram-no com a canção dos “comedores de crianças ao pequeno almoço” e este povinho, na sua maioria inculto (excepto na bola) foi na canção.

Os Partidos Socialistas têm hoje aquilo que merecem. São governados por interesses e por gente sem coluna vertebral.

A seguir a Hollande virá um Emmanuel Macron (veja-se o percurso dele para se perceber como os neo-liberais chegam a socialistas) mas como se diz na política “a merda é sempre a mesma, as moscas é que mudam”

comentário em  

Um presidente mediocre

domingo, julho 28, 2013

Por qué los partidos portugueses han sobrevivido a la austeridad y los griegos no

eldiario.es



Grecia y Portugal han sido dos de los países más afectados por la crisis de la eurozona, sin embargo, las consecuencias políticas que se derivan de esta crisis han sido radicalmente diferentes en cada país. Mientras que los problemas económicos de Grecia llevaron a los dos principales partidos políticos a perder apoyos entre el electorado, los partidos mayoritarios en Portugal han mantenido su posición. Alexandre Afonso analiza los motivos del comportamiento de dichos partidos, y argumenta que en Portugal unos niveles bajos de clientelismo político y la imposibilidad de echar la culpa de las políticas de austeridad a un sólo partido, explican en cierta medida por qué los partidos portugueses han sobrevivido (por ahora).
Artículo también en inglés en Europp - European Politics and Policy de la LSE
En estos momentos gobernar un país del sur de Europa no es precisamente un trabajo envidiable. Con la disminución de los ingresos fiscales, los altos déficits, el desempleo disparado y un endeudamiento que no para de crecer, cualquier gobierno debe estar preparado para hacer frente a un revés electoral. Las medidas de austeridad han generado un descontento popular que se expresa a través de protestas masivas, huelgas generales, y la ira general contra el poder. Y todo lo que los partidos en el gobierno pueden hacer es tratar de evitar o apaciguar la culpa por haber llevado a cabo medidas impopulares (recortes de gastos y aumentos de impuestos) que se dictan desde el exterior. Este es el caso de Grecia y Portugal, países que fueron rescatados en 2010 y 2011 respectivamente, y que están poniendo en práctica los programas de ajustes “acordados” con la Troika. Las medidas de austeridad en estos dos países, las más drásticas en Europa, han provocado la contracción en su economía. Sin embargo, las consecuencias políticas de dicha austeridad han sido muy distintas.
En Grecia los dos grandes partidos han implosionado. En las elecciones de 2009, Nueva Democracia y PASOK obtuvieron conjuntamente un 77% de los votos. En las elecciones de mayo de 2012, este porcentaje disminuyó hasta el 42%. La formación de centro-izquierda fue la más afectada, quedándose por debajo del 30% y perdiendo dos tercios de sus votos entre 2009 y 2012, mientras que la Nueva Democracia cayó hasta el 18%. Ante la imposibilidad de formar gobierno se volvieron a celebrar elecciones en junio de 2012. Nueva Democracia consiguió sumar once puntos hasta el 29%, pero el PASOK se mantuvo en un discreto 13%, perdiendo otros 8 diputados. Desde entonces el partido mayoritario de izquierda es Syriza.
Partidos_austeridad

En Portugal, en cambio, los partidos mayoritarios han resistido a la crisis. En 2009 el PSD de centro-derecha y el Partido Socialista obtuvieron un 65% del total de votos emitidos. Los socialistas formaron un gobierno de minoría que duró hasta abril de 2011, cuando el PSD se negó a apoyar su cuarto paquete de austeridad y provocó el rescate de la Troika. Tras las elecciones de junio de 2011 los socialistas perdieron pero aún así recibieron un 28% de los votos. El PSD obtuvo el 38% y formó una coalición de gobierno con el CDS-PP. PS y PSD sumaron un 66% del total de votos, es decir, aproximadamente el mismo porcentaje que antes de la crisis. Y los últimos sondeos apuntan que esta cifra no habría variado.
¿Por qué la austeridad ha debilitado a los grandes partidos griegos, especialmente el PASOK, mientras que los partidos portugueses han mantenido niveles similares de apoyo? Es cierto que la crisis está siendo mucho más dramática en Grecia pero esto no parece suficiente para explicar la magnitud de la caída. Existen dos aspectos particularmente importantes: el grado de clientelismo político y la claridad de la responsabilidad.
En primer lugar, los partidos griegos dependen en gran medida de las llamadas “pork-barrel politics” o políticas clientelares para obtener el apoyo de su electorado, por tanto su éxito electoral está vinculado al gasto público. Tanto el PASOK como Nueva Democracia recompensaban a sus partidarios con puestos de trabajo en el sector público, pensiones, y otros beneficios, como una forma de asegurar su apoyo y lealtad. Los análisis comparados indican que el clientelismo político en Grecia era el más extendido de Europa. El problema es que se trata de un sistema que dependía de la disponibilidad de fondos públicos y de los bajos costes de endeudamiento anteriores a la crisis.
Cuando estos costes subieron, a la vez que se implementaban las drásticas medidas de austeridad, los partidos griegos se quedaron sin nada que ofrecer a los votantes. Esto, sumado a que ambos partidos no eran muy distintos ideológicamente hablando, provocó que los votantes les abandonaran por otros partidos que prometían alternativas a las políticas de austeridad. Los partidos portugueses, en cambio, nunca han confiado en prácticas tan extendidas de clientelismo político. Además, una década de lento crecimiento económico y al aumento del déficit después del año 2000, se ocuparon de descartar esta estrategia definitivamente. La austeridad llegó mucho antes que la crisis. Esto puede haber provocado que los partidos portugueses sean más resistentes, en parte porque los votantes sabían que no podían esperar mucho de ellos.
En segundo lugar, sabemos que los “costes” electorales de la austeridad dependen en gran medida de la capacidad para identificar sus responsables. En el caso griego, el PASOK fue el objetivo obvio, ya que gobernaba en solitario en el momento del rescate y no podía compartir la responsabilidad con otros partidos. Tenían mayoría en el Parlamento, y Nueva Democracia se ocupó de culparlos constantemente por las medidas de austeridad. En cambio en Portugal el partido socialista de José Socrates encabezaba un gobierno en minoría que dependía del PSD para implementar las políticas de austeridad. Los recortes de gastos se negociaron efectivamente con el PSD, con lo que es más difícil atribuir la responsabilidad. Además, hay que tener en cuenta que los portugueses tienden a abstenerse en lugar de votar a partidos de protesta, lo cuál también nos ayuda a entender por qué los partidos mayoritarios han sobrevivido.
Después de la crisis política que casi provocó la caída del gobierno actual, el presidente portugués Cavaco Silva ha pedido volver a formar una coalición de "salvación nacional" con los dos grandes partidos. De alguna forma esto es lo que acabaron haciendo Grecia o Italia mediante la formación de gobiernos tecnocráticos o a partir de grandes coaliciones reuniendo todos los partidos. Al final el objetivo es crear un pacto político en el que los participantes se comprometen a evitar culparse entre ellos con el fin de minimizar los costes electorales. Quizás sea una estrategia que no dure mucho tiempo, pero ahora mismo es la única que han encontrado los partidos para sobrevivir a la situación actual.

quinta-feira, março 07, 2013

Miguel Urbano Rodrigues - As ideias transformam-se em forças quando as massas as assumem

As ideias transformam-se em forças quando as massas as assumem

por Miguel Urbano Rodrigues


O povo é o agente das grandes rupturas históricas. Mas para que ele se assuma como sujeito é imprescindível um nível de consciência politica hoje insuficiente em Portugal. Não estamos no limiar de uma situação pré-revolucionária; longe disso. Os tempos são sombrios e no horizonte próximo esboçam-se novas agressões ao povo por um governo de contornos fascizantes. Mas, paralelamente, a resistência popular crescerá em torrente. Uma certeza: as massas derrotarão nas ruas e nos locais de trabalho o projeto da ditadura da burguesia. 
               
Tenho escrito repetidamente que Portugal vive sob uma ditadura da burguesia de fachada democrática.

A afirmação tem suscitado reparos de camaradas. Alegam que a situação é muito diferente da existente na época do fascismo, com a crise a evoluir num quadro institucional garantido por uma constituição democrática.

Creio útil esclarecer algumas questões fundamentais.

A minha afirmação não estabelece um paralelo entre o regime instaurado por Salazar e o atual.

A relação de forças é hoje muito diferente da anterior ao 25 de Abril. Não existe a figura de um ditador e o governo PSD/CDS não é homogéneo, sequer ideologicamente. Há ministros que se distanciam da mentalidade dos homens de confiança de Salazar e Caetano. Mesmo no triângulo Passos-Gaspar-Relvas as contradições são inocultáveis.

Os três cultivam o discurso do "possível". Não podem expressar-se como os ministros de Salazar.

O fascismo contou durante décadas com o apoio incondicional das Forças Armadas. O Poder Judicial era então um dócil instrumento do governo. A repressão nas suas múltiplas frentes é hoje inviável à moda antiga.

O mal-estar nas Forças Armadas é transparente. Mas o governo não pode recorrer ao Exercito para reprimir maciçamente os protestos populares. O descontentamento dos militares exclui porem a hipótese de um golpe de estado. O funcionamento das engrenagens da União Europeia não é compatível com cuartelazos. O grande capital recorre hoje a outros meios para impor a sua estratégia de dominação.

O controlo do sistema mediático substituiu a censura como meio eficaz de proteção e difusão subliminar da ideologia do Poder.

Mas a impossibilidade de Passos & Portas se expressarem e governarem como desejariam não altera o seu pensamento político. Sob uma fraseologia pseudo-democrática é identificável uma mentalidade aparentada com a de Salazar e sua gente.

O executivo – repito – não é homogéneo. Mas alguns ministros e deputados da coligação escondem mal afinidades ideológicas com a ordem social do fascismo. Dela se sentem mais próximos do que do neoliberalismo ortodoxo de Friedrich Hayek.

O malogro inocultável da "estratégia de austeridade" obrigou o governo a reconhecer finalmente que não atingiu os objetivos fixados. A recessão será pelo menos o dobro da prevista no Orçamento. Passos & Gaspar imploram agora que lhes seja concedido mais um ano para a redução do défice do Orçamento. A troika, em mais uma visita a Portugal, certamente lhes atenderá o apelo. E, negando o que afirmavam semanas atrás, falam pela primeira vez da necessidade de crescimento económico para combater o desemprego galopante (já superior a 17%).

Os "produtores de opinião", empenhados em evitar a subida da maré da indignação popular, adotaram também um estilo diferente, acompanhando a mudança da oratória oficial. Persistem na crítica superficial a medidas do governo, mas insistem que não há alternativa para a política de submissão ao diktat do capital. Admitem a urgência da renegociação dos prazos impostos pelo pacto assinado com a troika, mas concluem que a redução de 4000 milhões de euros nas despesas da Saúde, da Educação e da Segurança Social é para eles uma fatalidade inevitável.

O mais influente desses intelectuais orgânicos da burguesia, Marcelo Rebelo de Sousa, descobriu subitamente uma estranha metamorfose no primeiro-ministro. Com surpresa identifica nele um político dialogante, aberto à crítica. Fala de um "novo" Passos.

Outro bombeiro do capital, José Gomes Ferreira, repete, incansável, que não há alternativa para a ofensiva que Gaspar prepara contra a Área Social.

Muitos intelectuais progressistas, sem disso tomarem consciência, refletem na sua intervenção politica os efeitos do discurso de uma burguesia cada vez mais arrogante no esforço para branquear o fascismo, reescrevendo a História.

A campanha para apresentar a ditadura de Salazar como um regime autoritário quase benigno colocou na moda a expressão "Estado Novo". É de lamentar que alguns historiadores marxistas temam já empregar a palavra fascismo.

Cabe relembrar o que Thomas Mann escreveu em 1951: "se nada mais me levasse a respeitar a Revolução Russa, seria a sua inabalável oposição ao fascismo".

AS VAIAS A RELVAS E SEUS PARES

Duas figurinhas ao serviço da troika. A solidariedade com a direita – inconfessada mas concreta – de dirigentes políticos do PS e da chusma de comentadores e analistas da TV ficou transparente nas reações aos protestos populares dos últimos dias.

Tudo principiou com as vaias a Miguel Relvas, quando o ministro de Estado foi repetidamente vaiado no Norte e depois impedido de falar no ISCTE por estudantes que cantaram ali o Grândola Vila Morena.

Passos Coelho na Assembleia da Republica e os ministros da Economia, da Defesa, da Administração Publica, da Agricultura e alguns secretários de Estado também escutaram a canção que assinalou o início da Revolução de Abril. Esses protestos populares assumiram tal frequência e amplitude que os membros do governo alteram os horários e saem pelas traseiras dos edifícios públicos onde são recebidos com cartazes de repúdio pela política da coligação reacionária. Mais de uma vez a PSP e a GNR identificaram os manifestantes como se fosse crime entoar nas ruas Grândola Vila Morena.

Por si só o argumento de que vaiar Passos e sua gente configura atentado à liberdade de expressão é definidor da opção politica das personalidades que que criticam essas manifestações.

A cumplicidade com o Poder de influentes comentadores das mesas redondas é tão transparente que alguns, em gesto de humor negro, afirmam que a imagem pública de Relvas melhorou desde o boicote e as vaias do ISCTE.

AS MASSAS COMO SUJEITO NA HISTÓRIA

É chocante que António José Seguro, António Costa, Vitorino e outros destacados dirigentes socialistas tenham condenado esses episódios recorrendo a uma linguagem acaciana.

Tal atitude é esclarecedora do que se pode esperar do PS no desenvolvimento da crise, agarrado como está ao memorando da troika como lapa à rocha.

É muito significativo que na semana passada Francisco Assis tenha defendido para a próxima legislatura um governo PS-PSD e elogiado Paulo Portas.

Coloco a questão porque o regresso do PS ao Governo me aparece como quase inevitabilidade após as próximas eleições legislativas, provavelmente antecipadas.

Na lógica do funcionamento do sistema, vai ocorrer uma deslocação de votos do PSD e do CDS para o PS para punir a equipa Passos-Portas.

Tudo indica que vamos assistir a uma dramática repetição das últimas farsas eleitorais.

Teoricamente, seria possível através do voto eleger uma Assembleia empenhada em levar adiante uma política progressista. Mas é uma ilusão romântica acreditar que isso vai acontecer. O PS e o PSD, somados, obterão mais uma vez uma ampla maioria. As engrenagens do sistema não conduzem a outra saída.

Porquê se a maré da indignação sobe torrencialmente, se a grande maioria da população repudia hoje a política do governo que levou o país à ruina e milhões de famílias à miséria?

Para se compreender a contradição é necessário tomar plena consciência de que o País está submetido – insisto – a uma ditadura de classe encoberta por uma enganadora fachada democrática.

A vigência de uma Constituição que garante liberdades e direitos fundamentais - muitos deles desrespeitados - não impede que a classe dominante exerça o poder discricionariamente, impedindo na prática – excepto na área das autarquias – a participação popular. Esta está reduzida ao voto, mas as escolhas do eleitorado são condicionadas por mecanismos controlados pelo capital. Os jornais e os audiovisuais encontram-se hegemonicamente nas suas mãos. A tão falada liberdade de expressão esconde a evidência: a liberdade dos proprietários dos media.

Outro factor impeditivo de uma vitória eleitoral de forças progressistas é aquilo que Marx, com clareza meridiana, definiu como "alienação".

A grande maioria dos cidadãos eleitores, incluindo uma parcela ponderável dos trabalhadores, não transformou ainda a consciência de classe em consciência política interveniente.

Sabe o que não quer, mas sente enorme dificuldade em atuar em defesa dos seus interesses. O avolumar dos grandes protestos "espontâneos" traduz bem essa realidade. Eles são positivos, mas insuficientes para enfrentar o poder da classe dominante.

As condições objetivas para a passagem dos protestos de uma juventude indignada à luta organizada contra o Poder são muito favoráveis.

A contribuição para esse objetivo da CGTP nos últimos meses, desde que Arménio Carlos assumiu a Coordenação da central sindical, tem sido muito importante.

Creio que a releitura do "Que fazer" de Lenin é muito útil nestas vésperas de grandes lutas sociais. Foi a sua grande contribuição para a construção do partido revolucionário de novo tipo. Mas o que lhe confere maior atualidade é a reflexão criadora do papel da vanguarda como única força capaz de mobilizar as massas organizadamente. Com fins bem definidos na luta contra o Poder que as oprime.

Não pretendo obviamente estabelecer qualquer analogia entre a situação existente na Rússia imperial antes da Revolução de 1905 e a que vivemos hoje em Portugal. Mas os ensinamentos de Lenin sobre o papel da vanguarda permanecem válidos.

Sem participação intensa do povo não há democracia autêntica (palavra de que se usa e abusa em Portugal onde ela é uma fachada).

O povo é o agente das grandes rupturas históricas. Mas para que ele se assuma como sujeito é imprescindível um nível de consciência politica hoje insuficiente em Portugal. Não estamos no limiar de uma situação pré-revolucionária; longe disso. Mas é cada vez ampla a convicção de que as coisas não podem continuar como estão. Eric Hobsbawm enuncia uma evidência ao afirmar que "as ideias não se transformam em forças até se apoderarem das massas" [1] . E isso é muito difícil, lento. Uma tarefa da vanguarda (no caso português o PCP) que exige muita paciência, quase magia, como lembra o historiador britânico.

Os tempos são sombrios e no horizonte próximo esboçam-se novas agressões ao povo por um governo de contornos fascizantes.

Mas paralelamente a resistência popular crescerá em torrente. Uma certeza: as massas derrotarão nas ruas e nos locais de trabalho o projeto da ditadura da burguesia.

Serpa e Vila Nova de Gaia, 23/Fevereiro/2013

[1] Eric Hobsbawm, "Como Mudar o Mundo - Marx e o Marxismo, 1840-2011", pág. 182, Editora Companhia das Letras, São Paulo, 2011

O original encontra-se em http://www.odiario.info/?p=2784

Este artigo encontra-se em http://resistir.info/ .

terça-feira, fevereiro 26, 2013

José Ferreira - sair ou não sair do euro ?

Fala Ferreira

Assim me saúdam os amigos de Guatemala.

  • Crítica do Passa a Palavra

    A relação que tenho com as tomadas de posição do blog Passa a Palavra é, em certo sentido, semelhante às que tenho com o PCP. O seu ponto de partida é correto; mas o seu ponto de chegada é equivocado. Li e comentei o extenso texto do João Valente de Aguiar (JVA). Mas o argumento repete-se aqui e aqui. Mas é o primeiro destes últimos que me esclarece a essência da posição do grupo. Eles insistem que a saída mais provável de uma crise económica é o fascismo. E, portanto, que a ideia de “patriotismo de esquerda” – empregue, de fato, por Stálin para travar a sangria de militantes do PC Espanhol em direção à direita nacionalista – é um discurso de direita que estende um tapete vermelho ao fascismo. Por outra palavras, ao dizer-se patriótica, a esquerda coloca no debate político uma questão cara ao fascismo: a identidade nacional; em suma, faz o jogo do inimigo
  • .
    Consequentemente, eles rejeitam a palavra de ordem de saída do euro. Não queria tocar na questão dos custo económicos e sociais. O JVA limita-se a concordar com o Francisco Louçã contra o Octávio Teixeira. Mas posso resumir a minha opinião em duas linhas. Octávio Teixeira  faz contas supondo que sairíamos do euro sem tumulto social; Louçã assume que o tumulto social será tão grande que não há como fazer contas. Mas, ao mesmo tempo, Louçã assume que esse tumulto social manteria inócuo o poder a burguesia sobre a sociedade: desse modo, os custos incalculáveis da saída do euro seriam pagos pelos trabalhadores. Octávio Teixeira supõe a boa vontade da burguesia; Louçã supõe que a esquerda seria capaz de impor uma, mas só uma – a saída do euro – decisão à burguesia. Como se vê, o debate está mal enquadrado. Basta colocar a questão de quem é o sujeito da saída do euro para ver que é a burguesia! E que, portanto, a esquerda está a debater do ponto de vista da burguesia.

  • O segundo argumento do Passa a Palavra não se resolve assim. Defender a saída do euro é abrir a porta ao nacionalismo fascista – diz o Passa a Palavra. Aqui o sujeito é a esquerda. Mas terão razão? Aqui divergimos. Sem dúvida, o fascismo da primeira metade do século XX foi nacionalista. Mas será o fascismo do séc. XIX uma cópia do anterior? Será necessariamente chauvinista?

  • Todo o meu investimento no estudo da hipótese de uma solução fascista para a crise, me leva a crer que ela não é necessariamente nacionalista. O fascismo, pelo menos do modo como eu o entendo, é fruto, de um lado, da ideologia das massas desorganizadas e, do outro, do oportunismo da burguesia monopolista em servir-se dessa ideologia. De de ideologia se trata? Ora, as massas desorganizadas – compostas com elementos de todas as classes dominadas, de pequeno-burgueses a trabalhadores – encontram-se numa situação de dupla vulnerabilidade. Incerteza quanto ao seu futuro socioeconómico e incapacidade de organizarem-se e criar um projeto político próprio. No plano subjetivo, terminam 1) rejeitando as formas de luta tipicamente operárias, greves e manifestações, uma vez que elas só obrigam a burguesia a ceder porque criam mais incerteza. Ora, com a incerteza já sofrem as massas. Portanto, as massas são tipicamente de direita. (No 18 de brumário, Marx usa esta oposição entre classe com projeto político e massa sem projeto político, portanto, alienada). 2) Consequentemente, a única esperança para a situação em que se encontram está no surgimento de uma solução sebastiânica – ou, no caso português, salazarista. Facilmente, a burguesia monopolista lhe dará um D. Sebastião como deu Mussolini e Hitler no século passado. As massas investirão contra os sindicato, destruindo o movimento operário e abrirão caminha à reconstrução violenta do capitalismo.

  • O que havia de nacionalismo na solução fascista da década de 1930 era o “sebastianismo”. Foi o Estado nacional que surgiu como salvador na situação trágica da crise de 1929. Mas não está garantido que seja o Estado nacional que venha a ser apontado como salvador da atual crise. Pode até ser a Comissão Europeia e – a surgir e vento em poupa – o Banco Europeu de Investimento. Nesse caso, o argumento do Passa a Palavra volta-se contra ele e defender o euro pode ser, no fim de contas, o tapete vermelho para uma solução fascista. Além do mais, não vale a pena argumentar que o nacionalismo é melhor enraizado que o europeísmo. Na década de 1930, o nacionalismo estava pouco melhor enraizado que o europeísmo de hoje. (Lembremos que a unificação da Itália e a unificação da Alemanha terminaram ambas em 1870. E que na passagem do séc. XIX para o XX se contava uma anedota segundo a qual o El Rei de Portugal havia perguntado a uma embarcação de pescas “- Sois portugueses? A resposta foi “- Não Majestade. Somos da Póvoa de Varzim!”).

  • Isto não impede que eu reconheça que o “patriotismo de esquerda”, incompatível com o “internacionalismo proletário” , tolde a visão da esquerda atual. Em primeiro lugar, porque a pátria anula as classes. Ao discutir o que o país deve ou não deve fazer está-se, na verdade, a debater o que a burguesia deve ou não deve fazer. Em outras palavras, a esquerda está a assumir o ponto de vista burguês. Mas também é verdade que o Passa a Palavra ao fazer a crítica do “patriotismo de esquerda” deixa de lado a crítica do imperialismo alemão e europeu! Creio que a saída, como propôs Floristã Fernandes para o caso brasileiro, é que a luta contra o imperialismo não é uma luta contra a burguesia estrangeira (no nosso caso, alemã). Mas, antes de mais, uma luta contra a burguesia  nacional a quem o imperialismo serve (a banca)! Pois, sem apoio interno, nenhum imperialismo é possível.

    Nacionalismo e anticapitalismo

    Li, finalmente, o texto do do João Valente Aguiar sobre o discurso nacionalista da esquerda (ver parte 1, 2, 3 e 4). Vale a pena ler também a tomada de posição prévia do João no 5dias, e um debate entre ele e o Miguel Serras Pereira (mote e resposta) no Vias de Facto.
     
    1. O João acusa os partidos de esquerda de subsumirem o discurso de classe ao discurso patriótico.  Por exemplo, quando se protesta contra o FMI, se faz em nome da soberania nacional antes de fazer-se contra o aumento da exploração do trabalho. Crítica-se o imperialismo alemão sem que “imperialismo” seja pensado pelo seu teor económico (exportação de capital e retirada de mais-valia), senão pelo seu teor político (conquista de território). As comparações entre Merkel e Hilter demonstram este erro – Hitler nunca foi imperialista no sentido que Lénin entendia o imperialismo.
     
    O discurso patriótico condena a esquerda a dois erros:
    a) O discurso propriamente marxista, isto é, assente na oposição entre trabalhadores e burgueses, aparece inevitavelmente subordinada ao discurso nacionalista. (Além de, implicitamente, recusar património genético do marxismo – o internacionalismo proletário). Consequentemente, não apenas se indica o caminho errado aos trabalhadores, como esse caminho arrisca-se ainda a ser o do fascismo.
    b) Se a burguesia abandona hoje os Estados nacionais – depreende-se das ideias do João – é porque a economia é já europeia. A infraestrutura ultrapassou a super-estrutura. Portanto, a burguesia desmantela os Estados nacionais porque nenhuma solução nacional pode ser encontrada para a crise. Isto implica que, mesmo para o proletariado, não há soluções nacionais. O patriotismo é a defesa de uma super-estrutura inadequada para lidar esta crise estrutural.
     
    2. Estou totalmente de acordo com o primeiro argumento. Aliás, se a minha análise é correta, o argumento do João não é apenas uma teimosia. (Ainda que fosse uma teimosia, sabemos, pela crítica de Marx a Lassale, que são essas teimosias intelectuais que distinguem o socialismo científico do socialismo utópico). Como tenho argumentado, as classes trabalhadores têm-se dividido entre a luta contra o capitalismo e a luta conta a corrupção, entre a luta contra o sistema e a luta contra as opções por dentro do sistema. De fracasso em fracasso, a primeira levar-nos-á à tomada de consciência (assim esperavam Marx e Engels quando escreveram o Manifesto Comunista). De fracasso em fracasso, a segunda luta levar-nos-á certamente ao fascismo. É por isso que os partidos de esquerda não podem nem sequer flertar (piscar o olho, como dizia o Carvalhas) outro discurso que não o discurso de classe. O discurso patriótico não é somente errado… é fascista.
     
    3. O segundo argumento, esse, é péssimo. O João tem pelo menos a intuição das suas contradições, quando se pergunta (na primeira nota de rodapé da parte 3) se a vanguarda proletária deve preocupar-se com questões tipicamente burguesas. A resposta é não na medida em que não se trata de dizer o que fazer (“na medida em que não se trata de salvar o capitalismo”). E sim na medida em que se trata “avaliar as tendências de desenvolvimento do capitalismo e as encruzilhadas reais e concretas em que a luta da classe trabalhadora pode prosseguir”. Mas, ao longo do texto, esquece tudo o que disse, e afirma: “Quem à esquerda tem defendido a saída do euro talvez devesse começar por confrontar as suas teses delirantes com os dados e as alternativas concretas em cima da mesa”.
     
    De facto, se discutir o fim ou não do euro (bem como a renegociação ou o repúdio da dívida pública) são questões burguesas, quais são as questões “operárias”? Em poucas palavras, pode dizer-se que as perguntas “operárias” são aquelas que se colocam à classe operária na sua posição de classe. Grosso modo, uma classe pode ser dominante ou estar dominada; e, sendo dominada, estar em refluxo ou acumulando forças. Estas três situações não são mais do que uma síntese de um número infinito de arranjos quando se considera não apenas a existência de mais de duas classes mas igualmente as suas frações. Portanto, a primeira pergunta que se coloca a todas as classes dominadas é ‘qual o arranjo de classes existente?’; ‘em que lugar se encontra a minha classe?’. Somente à classe dominante convém não partir destas questões. Perguntar ‘qual é a melhor opção para o país?’ implica, no melhor dos casos, ignorar a divisão de classes existente e, no pior dos casos, legitimar a hierarquia entre classes – ou, pelo menos, todas as coisas que sustentam essa hierarquia.
     
    Além de contraproducente, o debate tipicamente burguês não leva a lado nenhum. Como se reconhece, de imediato, o debate burguês? É fácil. Dada a questão ‘devemos sair do euro?’, coloca-se outra ‘nós quem?’. “Nós portugueses” – o que visivelmente, pegando no primeiro argumento do João, é uma maneira indireta de obliterar o critério de classe pelo critério da nacionalidade. Ao mesmo tempo, enquanto a resposta não for “nós vanguarda” ou, pelo menos, “nós trabalhadores”, a resposta dada ao ‘Devemos?’ nunca implica consequências práticas. Vemos que a questão ‘Devemos sair do euro?’ só se torna prática para a burguesia que, sendo classe dominante, dirige o Estado de acordo com essa resposta. Torna-se evidente que se trata de uma questão tipicamente burguesa e não proletária. Além do mais, a justeza da resposta dada só se determina na prática; e estamos longe de poder testar na prática a opinião do João acerca da saída do euro.
     
    (A este respeito vale acrescentar que os estudos sistematizados na parte 3 do artigo do João supõem que a desvalorização da moeda nos países que sairiam do euro seriam compensada por um aumento das taxas aduaneiras do comércio desse país para a zona euro. Assim, os ganhos de competitividade externa devido à desvalorização da moeda seriam anulados pela imposição de taxas de importação. Deste modo, os custos da saída do euro seria até 10 vezes maiores que o pagamento da dívida. Ora, este suposto tem muito que se lhe diga: a Islândia desvalorizou a moeda em relação ao euro em 40%. Nem por isso a zona euro aumentou os impostos sobre os seus produtos. Por outro lado, a saída da Grécia da zona euro poria em causa a credibilidade do euro assim como do novo dracma. As consequências disto poderiam ser insignificantes e ao fim de uns meses essa credibilidade podia estar reestabelecidas. Mas como os homens são difíceis de prever, elas poderiam ser enormes. E a Europa poderia entrar num  buraco sem fundo. Em suma: as consequências do fim do euro são imprevisíveis. Só arriscando poderemos verificá-las).
     
    4. É preciso lembrar que a classe operária saiu de uma situação de refluxo para uma situação de acumulo de forças para identificar as questões que realmente se colocam a essa classe. A primeira delas é ‘como vamos acelerar esse processo de acumulação de forças?’. O movimento avança a passo de tartaruga. Exige-se da vanguarda revolucionária o estudo da composição de classe da sociedade de modo a identificar estratégias do tipo bola de neve. Em poucas palavras, qual é a aliança entre classes mais pertinente nesta fase e como devem dirigir-se ao governo? A minha intuição é que a disputa acerca desta questão na primeira metade do séc. XX enrijeceu este debate. Assim hoje temos modelos prontos: seja a aliança operário-camponês leninista; seja a aliança operário-capas médias da era pós-stalinista da União soviética. A verdade é que a sociedade se complexificou muito após a II Guerra Mundial e, portanto, é provável que nenhuma destas soluções sirva. Colocar a questão não em termos de classe, mas em termos de frações de classe, pode ajudar a 1) romper com os modelos prontos e 2) apreender a complexidade da sociedade contemporânea.
     
    Isto não implica que os partidos de esquerda não devam ter uma posição sobre questões tipicamente burguesas nesta época de acumulação de forças. É cedo para romper de vez com as instituições capitalistas – por exemplo, a Assembleia da República – e, portanto, somos obrigados a ter soluções para gerir o capitalismo. Mas deixa-me preocupado ver a esquerda a gastar rios de tinta sobre se é preciso ou não sair do euro, se é preciso ou não pagar a dívida, etc., isto é, ver a esquerda mais ocupada com questões tipicamente burguesas do que com questões operárias. É o efeito, mas também a causa, do atraso na “tomada de consciência” da classe operária. Mais do que superar estes desacordos, é imprescindível que entremos em desacordo – que é uma maneira de ver as várias faces de uma questão – sobre as questões realmente de esquerda.
     
    5. A minha análise das questões que eu considero realmente de esquerda está aqui. A base em que esse resumo se apoia está aqui e aqui.
     
    http://falaferreira.wordpress.com/2012/08/19/nacionalismo-e-anticapitalismo/


    Crítica do Passa a Palavra (rev.)

    Alguém me disse, com razão, que um texto que escrevi há dias estava confuso. É a crítica de um texto do blog Passa a Palavra disponível aqui. Respondi, nos comentários, a essa crítica com um esclarecimento do meu argumento. Não obstante, porque acho que a crítica é acertada, publico aqui a resposta.

    Olá Ermelinda
    É verdade que está confuso. É difícil meter o Rossio na Betesga. O Passa a Palavra, como podes ver seguindo os links (aqui e aqui, para além destes: 1, 2, 3 e 4), tem defendido a permanência de Portugal no euro – assumindo, por vezes um sectarismo anti-PCP – por duas ordens de razão.

    a) A saída de Portugal do euro era pior para os trabalhadores.
    b) Quem defende isso parte de um ponto de vista patriótico e, ainda que lhe chame “patriotismo de esquerda” (como o PCP), comete um erro. Todo o patriotismo/nacionalismo é de direita.

    Quando a a) eu acho que o debate está mal feito. Mas não vou alongar-me na questão. Fica para outro post neste blog. Até porque o Passa a Palavra limita-se a concordar com o Louçã e, já agora, com o Eugénio Rosa contra o Octávio Teixeira e o João Rodrigues. (Ponho estes quatro nomes para mostrar que é algo que não divide o PCP do BE, mas divide internamente o PCP e o BE).

    A questão central do Passa a Palavra e do JVA é a segunda e, a meu ver, está meio errada. Há três pontos que devem ser tocados:

    1.º O aspeto em que ele está certo. O “patriotismo de esquerda” nada tem de esquerda. Em primeiro lugar, foi inventado por Stálin para estancar a sangria de operários do PC Espanhol, quando estes foram atraídos pelo nacionalismo fascista. Em segundo lugar, está nas antípodas do “internacionalismo proletário” que sempre fundou o pensamento de Marx e Lénin e que se traduz na frase “nem guerra entre nações, nem paz entre classes. Em terceiro lugar, quando o PCP, o PCTP/MRPP ou mesmo o BE se perguntam “o que os Portugueses devem fazer?”, e procuram dar uma resposta, estão a pensar – consciente ou inconscientemente – do ponto de vista burguês. Pois só a classe dominante ou em vias de tornar-se dominante coloca os problemas a partir da nação e não de si mesma. Afinal, quando se pergunta “o que Portugal pode fazer?”, está-se, na realidade, a perguntar “o que quem manda em Portugal pode fazer?”, logo “o que é que a burguesia portuguesa pode fazer?”.

    A minha crítica ao Passa a Palavra, e a todo o debate acerca da saída do euro, é que ele é sempre posto, por todos, do ponto de vista nacional… logo burguês. Mesmo o Passa a Palavra, defendendo o contrário, não consegue evitá-lo.

    2.º O aspeto em que ele está meio certo. O patriotismo é sempre fascista, porque a caraterística fundamental do fascismo é o chauvinismo. Com a defesa de um “patriotismo de esquerda”, as organizações de esquerda estão, na verdade, a defender um valor caro ao fascismo, portanto a estender-lhe um tapete vermelho para crescer. Isto é falso! Só é verdade se aceitarmos que o fascismo do século XX será igual ao fascismo do segundo quartel do século XX. Mas a coisa é complicada e temos que ver duas coisa.

    i) A iminência do fascismo. Nisto o JVA tem mais razão que o PCP que erra ao defender uma “democracia avançada”, isto é, um capitalismo com direitos sociais para os trabalhadores. Isto só é possível com um crescimento do PIB na ordem dos 5% ao ano. Nós estamos com um decrescimento de 1 a 3%. Nestas condições objetivas, só é possível duas coisas: ou a destruição violenta do capitalismo; ou a reorganização igualmente violenta do capitalismo. Por outras palavras, estamos condenados a optar entre o Socialismo e o fascismo.

    (Aliás, em abono de verdade, o JVA considera não haver condições para fazer o socialismo, mas sim para evitar o fascismo. Quer dizer que, como o PCP, ele também supõe a possibilidade de uma “democracia avançada”. Mas, ao contrário do PCP, o JVA acredita que este “capitalismo bom” só é possível se for construído com toda a Europa e não apenas em Portugal. Partido da esfera nacional ele é impossível).

    ii) As determinantes subjetiva do fascismo. Para o JVA, a principal determinante subjetiva do fascismo é o nacionalismo. Não só para ele: conheço inúmeros intelectuais de esquerda que defendem o mesmo. Leandro Konder tem um excelente trabalho argumentado isso. Contudo, eu baseio-me tanto nas minhas análises da conjuntura atual quanto numa análise recente sobre porque é que os pobres brasileiros votavam, até 2003, na direita (não conheço análises semelhantes para Portugal).

    Ora, os trabalhadores mais pobres votam à direita por uma razão muito simples: eles detestam quem faz greves e manifestações, portanto, a esquerda. Deixa-me explicar-te porquê. Primeiro, eles não têm um emprego seguro; segundo, por isso mesmo, é raro participarem em sindicatos e outras organizações. Por outras palavras, eles são duplamente vulneráveis: económica e politicamente. Ora, as greves e as manifestações só funcionam – só obrigam a burguesia a ceder – porque geram incerteza. Mas se essa incerteza é aceitável para os trabalhadores que fazem a greve – quase sempre trabalhadores do Estado – , ela é inaceitável para outros que já vivem numa situação de vulnerabilidade.

    Contudo, trata-se de uma direita sui generis, pois é uma direita que defende (no caso brasileiro) uma elevada participação do Estado na economia. No caso português é distinto: estes trabalhadores desorganizados politicamente acusam o Estado e a corrupção de estar na origem da crise. Mas os trabalhadores brasileiros de direita acreditam no Estado porque veem nele um D. Sebastião capaz de resolver a sua situação de pobreza. E nós também vemos, nos trabalhadores de direita portuguesa, a mesma esperança em salvadores sebastianicos. Ou, no caso particular de Portugal, a esperança no salazarismo.

    Aqui chego a um dos pontos em que eu discordo do JVA. O nacionalismo chauvinista só foi uma caraterística do fascismo do segundo quartel do séc. XX na medida em que o Estado nacional surgiu como salvador. Hoje é muito mais provável que a Comissão Europeia e o recém criado Banco Europeu de Investimento assumam esse papel. Portanto, é provável que o fascismo do séc. XXI seja, não internacionalista, mas europeísta. Daí todo o apoio à “regra de ouro” que a Alemanha impôs ao resto da Europa. Se eu tenho razão, o argumento do JVA volta-se contra ele mesmo. (Vale acrescentar que, se o nacionalismo hoje é bem mais forte que o europeísmo, o nacionalismo do início do séc. XX era pouco mais forte que o europeísmo de hoje. Basta ver que unificação alemã e italiana foram terminadas por volta de 1870 e a criação de uma identidade nacional portuguesa só esteve completa no final do séc. XIX).

    3.º O aspeto que ele esquece. Existe uma relação imperialista entre a Alemanha e o sul da Europa por detrás da crise. Uma das razões porque as taxas de juro da dívida pública portuguesa são tão altas é para ajudar os bancos portugueses (que cobram essa taxa de juro) a pagar o que “devem” aos bancos alemães. Os bancos alemães investiram muito na especulação imobiliária em Portugal, Grécia, Espanha, etc. E a Alemanha não está disposta agora a ficar com o prejuízo desse arranjinho de comadres entre alguns empresários do sul e toda a banca europeia (incluindo a alemã). Ao fazer tábua rasa de qualquer discussão ao nível da nação, o JVA perde de vista o imperialismo alemão
    .
    Pela minha parte, considero que é necessário sair do euro com parte do desmonte desse jogo imperialista e não por algum sentimento patriótico. A questão é: como não cair no discurso patriótico, inevitavelmente enganador (nisso estou de acordo com o JVA), e ao mesmo tempo fazer a crítica do imperialismo alemão? Isso Floristã Fernandes já resolveu há muito tempo: não havia imperialismo se a burguesia nacional – ou uma fração dela – não tivesse interesse nisso. Uma coutada no campo de um burguês da cidade não passa sem um mordomo. No caso português, o mordomo da Alemanha que transforma Portugal numa coutada alemã é a banca. Por isso, a solução não é nem a defesa vazia da soberania nacional (como faz o PCP), nem uma europeização da luta (como defende o JVA), mas a estatização da banca.
     

quarta-feira, fevereiro 13, 2013

Serafim Lobato - O Papa saíu de cena e deu lugar aos acontecimentos posteriores

Tabanca de Ganturé

Quarta-feira, 13 de Fevereiro de 2013


O PAPA SAIU DE CENA E DEU LUGAR AOS ACONTECIMENTOS FUTUROS



O Papa da Igreja Católica Romana, que se auto-intitulou, como seu Sumo Pontífice, há cerca de oito anos, com o nome de Bento XVI, anunciou, num consistório (na linguagem ritual e cifrada da Santa Sé, é uma reunião de cardeais),  efectuado no Vaticano, no passado dia 11, logo após o domingo de Carnaval ocidental, que iria abdicar do seu cargo, porque, segundo ele, as suas faculdades “já não são idóneas para exercer adequadamente o ministério petrino”.

Esperando pela noite de cristal  

É uma explicação esfarrapada, pois o seu antecessor, em condições físicas mais extremadas, ocupou o cargo até ao fim. 

É um pormenor, certamente. 

Mas não a verdadeira razão. 

Os hierarcas da Igreja Católica são os mentores mores da mentira e da manipulação. Tem uma experiência contínua de mais de dois mil anos…

Este acto de renúncia não mereceria uma simples notícia se o Vaticano não fosse a maior instituição financeira mundial no presente momento. 

Os problemas dessa enorme seita são, pois, humanos, e, essencialmente, do âmbito da economia.

É um poder dominante e explorador, portanto.  Mas merece, também, um enquadramento.

1 - Há dois mil anos, começava a formar-se numa parte do Império Romano uma formação religiosa próxima do judaísmo, praticamente desconhecida.

De acordo com os próprios dignitários do poder de então de Roma, como Plínio, o Jovem, governador da Bitínia, uma extensa região na actual Turquia asiática – ele escreve ao imperador Trajano, sendo, portanto, o primeiro documento oficial e documental a admitir a existência de cristãos nos princípios do século II DC – essa formação, em que os seus membros se intitulavam cristãos, eram, para o Império, “uma sociedade secreta”.

Tornaram-se subversivos – os cristãos primitivos - face a Roma, porque, - retiro da carta de Plínio -, em primeiro lugar, não reconheciam a autoridade imperial, nem lhe devotavam religiosidade como deus, e, nos seus rituais diferenciados do comum romano, em determinados dias, costumavam comer antes da alvorada e rezar responsivamente hinos a Cristo, como a um deus; obrigavam-se por juramento a não praticar algum crime, mas à abstenção de roubos, rapinas, adultérios, perjúrios e sonegação de depósitos reclamados pelos donos. Concluído este rito, costumavam distribuir e comer seu alimento. Este, aliás, era um alimento comum e inofensivo”. 

E Plínio acrescentava: “Esta superstição contagiou não apenas as cidades, mas as aldeias e até as estâncias rurais”.

Da descrição daquele alto funcionário imperial romano, infere-se que, na hierarquia dessa nova formação religiosa nascente, perigosa, nesses primórdios, para Roma imperial, se encontravam também mulheres, “chamadas diaconisas”.

O chefe romano não explicita a existência de outros hierarcas, incluindo bispos ou o seu equivalente feminino, como entidade superior. O que pressupõe que não haveria nessa região, pelo menos.

(Uma curiosidade: pouca referência de “missionação” existe nos textos cristãos canónicos nos inícios do cristianismo naquela região do Império).

Historicamente, com confirmação fidedigna coeva, igualmente, é desconhecida a existência dos chamados primeiros Papas.
  
Era, na altura, realmente, uma verdadeira formação revolucionária, que recusava o poder ditatorial de Roma, a usura, os lucros excessivos obtidos pela extorsão de impostos e de empréstimos por prestamistas ligados ao reinado imperial.

Esses revolucionários imiscuíram-se na administração do Império, controlaram as próprias Forças Armadas, desobedeceram, ainda que com repressão sem freio, dos Pontifex Maximus e Imperatores colocados em Roma.

Os autocratas de Roma, vendo o crescimento subversivo da nova religião, começaram a fazer alianças com os chefes cristãos, que se começaram a hierarquizar em bispos, presbíteros e patriarcas, e já detinham algum poder temporal regional.

No século IV,  em 380 DC, com a anuência dos bispos,  o cristianismo foi declarado como religião de Estado exclusiva do Império Romano.

A partir daqui, o Império passou a ser um Estado confessional e os seus maiores defensores foram os Papas, que entretanto foram transformados, com o apoio directo imperial, em chefes teocráticos unificados e ferozmente centralizados pelo novo poder.

Desde então, embora com altos e baixos, o Papado romano adquiriu um poder temporal de invejar, um poder de interferência directa nos reinos e nos Estados, principalmente do Mundo Ocidental.

E, com esta “ascensão”,  toda a história do cristianismo primitivo foi reescrita e destruídos os documentos que a ele se referiam e contrariavam a nova orientação dos responsáveis da religião agora já consolidada.

E aconteceu sem contemplações, trucidando tudo o que pusesse em causa a supremacia e os dogmas criados para o estabelecimento da teocracia ditatorial do Papa Católico Apostólico Romano.

2 – Desde então, o Papa Romano desempenha o cargo monárquico teocrático ditatorial mais antigo do Mundo.

O cargo, como atrás referimos, não existiu nos princípios do cristianismo. 

Tornou-se, no entanto, uma realidade à medida que a Igreja Católica foi centro de poder, quer pela posse territorial (muitos dos bispos na decadência do Império Romano, no século VI, tornaram-se condes e duques, com amplos poderes político-militares), quer pelo poder da autoridade religiosa, interligada com os poderes patrimonial e militar (cujo início se pode situar com o rei dos francos Carlos Magno, de que daremos uma breve explicação mais à frente), como sucedeu em toda a Idade Média e no Renascimento, quer, como sucede, nos últimos 80 anos, com o acesso ao controlo, de parte substancial, do sistema societário financeiro, industrial, comercial, educacional e político transnacional.

Foi, realmente, com Carlos Magno, que começou por ser rei dos francos, em 768 DC, e se tornou Imperador do Ocidente (Imperatur Romanorum), de 800 a 814, que abrangeu a Europa Ocidental e Central e o reino de Itália, tudo em íntima associação com as ordens religiosas e o Papado. 

O Sumo Pontífice Católico Leão III coroou-o como Imperator Augustus. 


Com ele. e, a partir dele, a Igreja Católica controlou toda a estrutura económica e cultural do que foi o reino de França e  senhor do Sacro Império Romano Germânico.

Os hierarcas religiosos foram, frequentemente, arcebispos-bispos-condes e, mais tarde, duques. 

Das suas famílias, da dos réis católicos, ou dos seus protegidos, foram escolhidos, os cardeais e entre estes os Papas, ao longo dos séculos.

(Um dos filhos do infante português Pedro, duque de Coimbra, filho do rei João I e da duquesa de Urgel Isabel, de nome Jaime foi arcebispo de Lisboa (com 20 anos, 1453), de Arras e cardeal-infante (1456) . Morreu com 25 anos (1459) e está enterrado em Florença (Convento de S.Miniato).

3 – A Igreja Católica somente ganhou poder e supremacia no Mundo, quando teve na sua posse bens terrenos patrimoniais e financeiros, que lhe garantiram (e garantem) uma capacidade de influenciar os diferentes poderes.

(O banco mais antigo do mundo ocidental, o Monte dei Paschi di Siena, nascido em 1472, aparentemente pertencente à comuna de Siena, na prática, em maioria, na mão da Igreja, quer directamente pela arquidiocese de Siena, quer instituições de voluntariado. O seu presidente executivo actual é o anterior presidente do banco do Vaticano o Unicredit)

Sem estes “atributos”, a Santa Sé, apesar dos prosélitos religiosos, pouco ou nada contou na política europeia, como aconteceu no final do século XIX, com a extinções dos chamados Estados Papais e o corte da circulação monetário, quando os revolucionários italianos unificaram o país. 

O Papa e a religião católica ficaram reduzidos a um “estado de espírito”, cujo poder de influência se baseava na manutenção do seu fanatismo e obscurantismo confessionais.

A inversão deste estado de coisas deu-se, em primeiro lugar, com o apoio directo e militante ao fascismo italiano e ao apoio cúmplice à ascensão do poder nazi na Alemanha.

O camareiro papal alemão Von Pappen foi indigitado, através do partido católico e a benção da Santa Sé, vice-chanceler alemão, tendo como líder Adolf Hitler.

Mas, situemo-nos na Itália, em 1929,  onde o Papa Pio XII se comprometeu a dar o seu aval sem qualquer subterfúgio ao regime fascista de Benito Mussolini, em troca de um vultosa quantidade de liras e da garantia da religião católica se tornar a religião oficial do Estado ditatorial, ao mesmo tempo que permitiu a existência de um pequeno Estado papal no Vaticano, com todas as garantias de imunidade para os negócios da Santa Sé. Chamou-se o Tratado de Latrão, a esse acordo, que vigora ainda hoje, com certas modificações.

O dinheiro do Estado italiano doado por Benito Mussolini foi assim distribuído 750 milhões de liras a pronto pagamento e mil milhão de liras em Títulos do Tesouro a bom juro.


No Estado do Vaticano,meses depois, foi instituída como Lei Fundamental, a concentração de poderes, sem qualquer espécie de discussão, (legislativo, executivo e judiciário) nas mãos do Papa.

Isto no bairro do Vaticano propriamento dito e em mais 12 edifícios espalhados  por Roma, bem como no Palácio de Castelgandolfo. No fundo, a administração financeira, patrimonial, meios de comunicação social vaticanistas, tudo ficaria (a ainda está) ao arbítrio do Chefe de Estado da Santa Sé, ao mesmo tempo Sumo Pontífice universal da Igreja Católica e bispo de Roma.

4 – Os dignitários do Vaticano aplicaram este dinheiro – com o assentimento directo do regime fascista – primeiro, dentro da própria Itália. 

Entraram nas finanças (os principais bancos), nas seguradoras, na indústria (química, armamento, ferrovia, aviação, marítima), no comércio (empresas distribuidoras alimentares), na educação (escolas e universidades), comunicação social (a RAI) e na própria actividade partidária (fundaram um partido católico- A Democracia Cristã). 

O Banco de Itália é, maioritariamente, administrado por sicários da Santa Sé.

Ler, para o efeito, o livro “Empório do Vaticano”, do jornalista norte-americano, correspondente na Santa Sé do "New York Herald Tribune" durante oito anos, Nino LoBello, falecido em 1997, onde, além de referenciar os principais patrimónios controlados pela Igreja, assinala que a ligação entre o Vaticano e a Máfia era tão forte que “muita gente” considerava que a Sicília não era mais do que um edifício do Papado.

Escreveu ainda o livro “The Vatican Papers", em 1978.

Lo Bello sublinhava, com dados, que o Vaticano, já naquela altura, segunda metade dos anos 60 do século passado, “era um dos maiores accionistas do Mundo”.

Descrevia ainda que o número de companhias de que a Santa Sé era proprietário, ou continha uma participação societária relevante, era de tal modo elevado, que nem dava para acreditar, desde os principais bancos, as seguradoras, a Italgás, que era a única empresa fornecedora de gás a 36 cidades italianas. 

Por seu turno, esta ultima empresa controlava 11 outras formas desde os anidridos, minérios de ferro, fósforo, carvão, destilados, água potável (a EPAL de Roma), fogões de gás e industriais, grandes construtoras civis. Controlava a Montecatini-Edison, então uma das maiores instituições industriais de Itália.

Expandiram o seu negócio pela Europa, pelos Estados Unidos, pela América Latina.

Depois seguiram para África. Hoje apostam, em grande, na Ásia, incluindo a China.

Fundaram empresas de fachada, multiplicaram e entrecruzaram centenas de “off-shores”. “um império secreto”, como lhe chamou recentemente (Janeiro de 2013) o jornal inglês The Guardian.

A revista The Economist, igualmente, tem acompanhado com frequência a evolução do poder político, económico e financeiro da Santa Sé.

Dois livros de um jornalista italiano chamado Gianluigi Nuzzi, um intitulado “Vaticano S.A – a verdade sobre os escândalos financeiros e políticos da Igreja”” (2009), e “Sua Santidade – As carta secretas de Bento XVI – Como o Vaticano vendeu a alma”,  são fontes que ajudam a conhecer toda a trama em que se transformou a Santa Sé.

Uma outra personalidade investigou profundamente os negócios do Papado. Trata-se do aristocrata e filósofo britânico Avro Manhattan, morto em 1990, que escreveu,  em 1983, a obra, entre outras, “Os Biliões do Vaticano”.

Antes de sair da Igreja Católica foi cavaleiro da Casa de Sabóia e Templário.

Indicamos estes jornais, investigadores e jornalistas, porque os seus relatos nunca foram postos em causa.

Deles respigamos – e, essencialmente, de dezenas de publicações de vários países, incluindo italianos – que a Igreja Católica é sócia maioritária – ou com intervenção decisiva – em quase todos os principais bancos de grande projecção internacional: desde o Bank of América, Stanley Bank, Chase Manhattan, City Bank, JP Morgan Chase, Bankers Trust., dos Estados Unidos, aos Rothschilds, Hambros, Barclays e Royal Bank of Scotland (Inglaterra), Crédit Suisse, UBS (Suíça)  NBP Paribas (França),  Santander, Bilbao y Vyscaya (Espanha).

Mas, igualmente, mantém uma forte componente accionista em empresas de grande gabarito industrial, como a General Motors , a General Electric e a Bethlem Steel no sector da do aço, automóvel e electricidade, Boeing, Lockeeh, Douglas e Curtis Wright, da aviação,  ou a Gulf e a Shell, do petróleo.

Mas, segundo as investigações que estamos a referenciar, nos Estados Unidos, a sua penetração económica é muito superior: na educação, desde jardins de infância até universidades, passando por colégios e instituições de ensino primário e secundário. E isto, pago a taxa zero pelos contribuintes norte.americanos, através de organismos ditos de “assistência” ou “caridade”. 

E a seguir na saúde: hospitais, centros de reabilitação, clínicas de apoio a doenças crónicas. Registos ainda que podem passar pelas empresas de construção civil, empreendimentos turísticos.

5 – A penetração dos investimentos do Vaticano no Mundo não se fazem somente de maneira subtil e sub-reptícia, mas também pelo papel desempenhado pelos seus representantes no aparelho de Estado.

Assim como o lobby judaico domina os principais corpos legislativos norte-americanos (Senado e Câmara dos Representantes) e muitos dos governadores de Estado, e através particularmente de Wall Street, a Igreja Católica segue-lhe o mesmo caminho.

No Senado, existem 25 representantes que se confessam abertamente católicos (16 democratas e nove republicanos) e na Câmara dos Representantes, num total de 436, 134 afirmam professar e seguir a Igreja Católica Romana.

No Supremo Tribunal dos Estados Unidos, actualmente, a maioria pertence a praticantes católicos.

Na política, dois nomes a reter: o vice-Presidente Joe Biden e o Secretário de Estado, recentemente nomeado John Kerry.

6 – A renúncia do Papa Católico Bento XVI, que ele fez, oficialmente, em 11 de Fevereiro em consistório, não nos pode emocionar pelo argumento da velhice. 

Dizia ele: “Todavia, no mundo de hoje, sujeito a rápidas mudanças e agitado por questões de grande relevância para a vida da fé, para governar a barca de São Pedro e anunciar o Evangelho, é necessário também o vigor quer do corpo quer do espírito; vigor este, que, nos últimos meses, foi diminuindo de tal modo em mim que tenho de reconhecer a minha incapacidade para  administrar bem o ministério que me foi confiado”.

Parece uma linguagem simples, propositadamente púdica, hipocritamente admitida, elevada pelos outros hipócritas hierarcas e confrades da Igreja Católica a uma virtude de frontalidade.

Na quarta-feira de cinzas católica, um dia depois, Bento XVI  fustigava com os verdadeiros argumentos: fracassara a sua tentativa de ser mediador e o verdadeiro controleiro das lutas intestinas do Vaticano, minadas pelas confrarias do poder financeiro que se foram constituindo e ocupando posições que já ombreiam com o próprio poder do autocrata.     
                                                                                                               
Cito da imprensa:

Foi a última missa pública do Papa Bento XVI e a ocasião não poderia ser mais simbólica. Na Quarta-feira de Cinzas, que lembra o carácter transitório e efémero da vida humana, Bento XVI apelou à superação dos "individualismos e rivalidades" no período da Quaresma, num sinal "humilde e precioso para aqueles que estão distantes da fé ou indiferentes".

Bento XVI comentou a sua renúncia: "É uma ocasião propícia para agradecer a todos, agora que me preparo para concluir o ministério de Pedro."

Bento XVI deixou também vários alertas e avisos, contra "a hipocrisia religiosa", contra "o comportamento de quem quer aparecer" e contra "as atitudes que procuram aplausos e aprovação".

"A qualidade e a verdade da nossa relação com Deus é o que certifica a autenticidade de qualquer gesto religioso", frisou o Papa, num tom grave, segundo o relato da agência AFP.

Numa missa interrompida pelos aplausos dos presentes, Bento XVI alertou contra o que considera ser "os golpes contra a unidade da Igreja" e a "divisão do corpo eclesiástico", lamentando que "o rosto da Igreja seja, por vezes, desfigurado".

O Papa criticou ainda aqueles que se dizem prontos "a rasgar as próprias roupas face aos escândalos e às injustiças, naturalmente perpetrados por outros", mas que não se mostram "prontos a agir de acordo com o seu próprio coração, a sua consciência e as suas intenções", cita a AFP.

Ou seja, o Sumo Pontífice da Igreja Católica confessou, com a sua renúncia, que não sabia ou não conseguia governar ou gerir o saco de lacraus e altos interesses económico-financeiros  que estão a surgir com a própria crise mundial, nem estava a conseguir apoiar-se numa das facções para contar as outras, nem destruir ou trucidar as mais afoitas. 

Nem queria romper com elas.

Deixou, saindo de cena, que o curso dos acontecimentos possa resolver a questão.